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lunes, 16 de julio de 2012

NARANJOS SANOS, NARANJAS SANAS


Los naranjos, como todos los cultivos, necesitan de abono para poder desarrollarse de forma completa. Con esto se pretende que los arboles capten oxigeno, nitrógeno y potasio entre otros elementos de forma continuada a través de sus raíces. Por ello, los agricultores decidimos de que manera darle al árbol los nutrientes que necesita, es decir, elegir entre abonado químico o abonado orgánico. Así pues, vamos a ver un pequeño resumen de cada uno de los dos tipos.

Naranjo sobreabonado
El abonado químico ofrece un efecto más directo al árbol, puesto que con un solo riego se diluye y se absorbe más rápidamente, pero en contraposición puede afectar al sabor de las naranjas ya que al absorberlo tan rápidamente, necesita continuos abonados para cubrir las necesidades alimentarias del propio naranjo. Además de esto, los abonados químicos pueden afectar de forma negativa al árbol, ya que una cantidad elevada de abono lo dañaría de tal forma que podría quedar afectado el crecimiento del árbol y/o la producción del fruto para la cosecha viniente.



Naranjas listas para cosechar
En referencia al abonado orgánico, que es el que utilizan en Naranjas Palau, podemos decir que causa un efecto mas ralentizado sobre el árbol, ya que el compostaje se debe diluir en más de un riego, por lo que se demora más en el tiempo y nos induce a no sobre-abonarlo. Generalmente,  se utiliza estiércol de oveja o de vaca, aunque también existen otros tipos como estiércol de caballo o de gallinas.

Una curiosidad sobre el estiércol es que la materia orgánica, cuando se está descomponiendo, genera un calor de aproximadamente 70° C, esto sirve para matar los insectos y la mayoría de los microrganismos.

Paco Palau con una caja de naranjas
El estiércol, se esparce en el suelo del campo, de modo que la tierra va absorbiendo los nutrientes poco a poco en cada riego; aunque cabe destacar que cada vez que llueve los naranjos se alimentan y no dejan de hacerlo durante todo el periodo de crecimiento y floración. La ventaja de este tipo de abonado es el sabor natural que ofrece el fruto, sabor a naranja, nada más.

Por otro lado, en el abono químico el árbol solo se alimenta cuando lo abonamos y por tanto, hay que hacerlo constantemente. Eso significa un exceso de material químico tanto para el árbol como para la tierra.Con esto pretendo informar a los lectores que el sabor de una naranja o cualquier otro producto depende en gran medida del método de alimentación que tenga el árbol o la planta que lo produce, al fin y al cabo somos lo que comemos. 

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